The Strata Diana Patricia Jaramillo Diana Patricia Jaramillo Peña
The strata by Juan Cárdenas is a transdisciplinary work that exceeds the meaning of a short novel; although in principle it starts from the need of a man to reconstruct some images of his childhood that he believes are the reason for his despondency; for his not being in the world, for his illness; in reality this event is just an excuse to go through a series of subsidiary stories that confront him with a profound reality: to recognize himself as a man who is dead but has not realized it, and with an imperious need: to heal. During the process, he must confront his own buzzing; that which is an eternal presence, and that of those who are part of his environment, through the action of multiple voices that participate in the same search, from different insights, social spaces, and geographical spaces. All of this is an exercise of thought that not only makes literature, and experiments with language but is also interested in Latin America, in its individual and collective memories, in the people who are not afraid of death because they have always been dead. Keywords: strata, illness, buzzing, childhood, jungle, insomnia, ghosts, cane field, black people, pacific coast.
Author: safecreative Licenciada en ciencias sociales de la Universidad de la Sabana Especialista en ética Universidad Minuto de Dios Magister en creación literaria de la Universidad Central.
Los estratos de Juan Cárdenas es una obra transdisciplinar que excede el significado de novela corta; aunque en principio parte de la necesidad de un hombre por reconstruir unas imágenes de su infancia que cree son la razón de su abatimiento; de su no estar en el mundo, de su enfermedad; en realidad este evento es apenas una excusa para atravesar una serie de historias subsidiarias que lo confrontan con una realidad profunda: reconocerse como un hombre que está muerto pero no se ha dado cuenta, y con una imperiosa necesidad: sanar. Durante el proceso debe enfrentarse a su propio zumbido; a ese que es un eterno presente, y al de los que forman parte de su entorno, mediante la acción de múltiples voces que participan en la misma búsqueda, desde diferentes ópticas, espacios sociales y geográficos. Todo esto como un ejercicio del pensamiento que no sólo hace literatura, y experimenta con el lenguaje, sino que además se interesa en América Latina, en sus memorias individuales y colectivas, en las gentes que no temen a la muerte porque siempre han estado muertas. INTRODUCTION Estaba muerto como todos allá, invadido por un terror estúpido. Prefiero pensar en lagartijas ornamentales que ya perdieron la gracia, y en la casa de mi tía que en realidad es mi prima, y de cuanto disfruto sentarme bajo la mata de guama, así me escabullo del caldo oscuro del que hablaba mi nana cuando era un niño. Pero no, no he dormido, he perdido la cabeza, y vuelve el zumbido, y no me deja, y me arrebata este instante de brisa y palabras cálidas. Y pienso en mi tío, en que nunca lo imaginé un asesino, en que era un experto con el machete. Y con esa cara de viejito agradable, ante la premura de la muerte le tembló todo, estaba espantado por eso no habría una sola hoja de la Biblia, por eso se escabullía en las hojas de La Vorágine. Y me vuelve el recuerdo de la nana, y juro que intento reconstruirlo, me acompaña a todas partes, es London Journal of Research in Humanities and Social Sciences como estar siempre en tinieblas. Pienso que me vendría bien visitar a la muchacha de cara amargada pero que baila muy bien, que se le nota en la cara que es del campo y que tira como una degenerada; o busco a la psiquiatra para que me escuche como siempre lo hace y me acaricie el cabello y me muestre sus nuevas adquisiciones; todos esos muebles viejos de los que llena su casa; o mejor busco a mi mujer ¿Acaso es mi mujer aún? Ni siquiera sé en donde está, y tampoco me importa, ya no recuerdo desde cuando me dejó de importar. Y es que no quiero que me importe; mejor me fundo, me entrego a pensar, que nunca conocí el oso de anteojos, que en verdad quería conocerlo y buscar una sombra y buscar una sombra, y buscar una sombra. Me llega la imagen húmeda de los cañaverales y no quiero dejarla, no quiero dejar el roce, ni la brisa que se cuela entre las cañas; habito allí mientras duermo en casa, mientras voy a la fábrica y paso por ese vertedero hediondo; mientras mis socios, esos diablos que reverencio, hablan, yo voy a los cañaverales, y pienso que estoy enfermo, que me debo sanar de esta enfermedad, que en la selva quizás encuentre el remedio. Llego a casa y mi mujer no está, ya nunca está, ronda la ciudad, no sé adónde va, no quiso tener hijos conmigo porque nunca dejó de querer a su muerto. Con un vago recuerdo de la infancia, Juan Cárdenas nos introduce en una obra que encarna fielmente su título, pues todo en su interior está estratificado: personajes, lugares, acontecimien tos, pensamientos, imágenes, escritura. Por su extensión, da la impresión de ser una novela corta, pero esto es un engaño a los sentidos, ya que, por la rigurosidad entre fondo y forma, implica unos principios científicos básicos en el lector: curiosidad e interés investigativo, con una repercusión técnica y humana: la profundidad para desenmarañar los misterios, la belleza y las dinámicas con las cuales se nutre. Es necesario descuartizarla hasta sus fibras más íntimas, pues posee una escritura inusual. En efecto, es posible leerla sin estos ingredientes; pero dejará una sensación de incompleta. El carácter transdisciplinar que posee desde lo psicológico; estético; literario; filosófico; artístico; musical; político; sociológico; histórico; geográfico; gastronómico; periodístico; científico (investigación); y el más potente, el técnico en el sentido de las maniobras desde la creación literaria, desde la fuerza de la experimentación, la constituyen en una fuente de conocimiento impredecible e imprescindible.
En cuanto a la forma, la obra consta de tres capítulos interrumpidos juiciosamente por tres relatos que aparecen al final de cada uno en un tono y lenguaje distinto al usado en el gran entramado de la misma. A simple vista parecen descontextualizados, como las citas de Horacio y de la Constitución de Haití en las primeras páginas del libro. No hay ruedas sueltas aquí, todo está íntimamente ligado. La primera cita se relaciona con las lecturas del detective: abre su mochila?Saca un libro? Y se pone a leer?Es una antología bilingüe de poesía satírica romana 8] (P.175) en este sentido el Dr. (narrador), se dice: ¿acaso un indio no puede leer a los poetas de Roma o lo que se le dé la gana? 8](P.176); El detective se queda en su silla leyendo a los poetas latinos (p.181) Horacio es uno de los poetas latinos de Roma. Estas líneas conectan entonces con la cita. La segunda encuentra conexión con el hombre negro que delira y agoniza, y menciona a La República Soberana de Haití, la noche oscura del 21 de diciembre de 1816, sobre la libertad de los ciudadanos negros y de las nuevas provincias (p.116) Para referirse a la abolición de la esclavitud (p.117). Esta cita teniendo en cuenta que la obra se interesa en la vida de las comunidades negras de la Costa Pacífica colombiana, y lo que significó para ellos este hito.
La disposición es la siguiente: Citas textuales de Horacio y el artículo 14 de la Constitución de Haití de 1805; Capítulo Falla (P. Pero no se trata sólo del ruido producido por la música que viene de las casetas y las cantinas, es el ruido interior como un zumbido.
Asimismo, se interesa mucho por la realidad interior de los personajes (el estado de ánimo), el lenguaje que los identifica, y que inexorablemente los estratifica dentro de la sociedad mediante su accionar, los prejuicios, las costumbres, la crianza y los objetos materiales. Tal es el caso del vigilante con respecto al Dr, en el pasaje de la piscina (p.19). Mientras el vigilante es desbordado para hablar y es directo, expresa sus emociones: la misma carcajada estridente (p.20); y construye su ensueño de héroe bajo su uniforme: y yo ta-ta-ta-ta gonorreas (p.20). El Dr, se piensa y repiensa porque las apariencias han permeado su lenguaje al punto de sembrarlo, ya lo confirman sus estados de ánimo: la respuesta sonámbula sale de mi boca (p.25) Profundiza y genera inquietud haciendo uso de artilugios variados, como el trozo de periódico viejo de los años 30 (p.53). Aquí queda la intriga: ¿qué dirá el diario?, ¿será real o inventado?, y lo mejor, da respuesta a la inquietud del lector (p.56). Al buscar en la Internet, en efecto el diario existió, cada nombre allí consignado, cada evento, ese ejemplar en concreto. También en una entrevista al autor confirma de la veracidad de esta información. Entonces es inevitable construir un poco del pasado, imaginarlo. Que el autor genere esas búsquedas en el lector es extraordinario. También insertando en diferentes puntos de la obra pasajes relacionados a los sueños, en este caso un sueño del Dr: Sueño que voy a bordo de un barco?A la izquierda, cientos de casitas de madera paradas en altas estacas que se clavan en el lodo (P.59); me la pasaba soñando con el bosque (p.87) Mejor aún, los tres relatos del pueblo negro en el lenguaje autóctono: dotor, dejde, ejconder, paquel (p.62), que presenta de corrido prescindiendo de signos de puntuación. Asimismo, la ficha biográfica del filósofo de Belgrado del año 1946 (p.76) quien habla sobre folclor y oralidad popular, y que encuentra en la biblioteca mientras busca información del Diablito de Churupití ,y que además lo asocia con los tiempos de la Guerra fría y que habla de un diablo que era el hazmerreír del barrio por su vestimenta (p.76). Por otra parte, la referencia que hace de la película de Samuráis (p.88) (p.88). El autor tiene al lector a punta de insinuaciones, imágenes, pero no confirma nada, entonces pone al lector a volar con la imaginación. Creo que entre todos los pasajes este es el más contundente: Lo importante es el lugar, el espacio donde transcurre. Es una especie de cañaveral junto a una ciénaga?Todo está húmedo, sucio. Casi se huele. El viento se frota contra las cañas. Viento, cañas, viento?Lo importante de verdad?es como se frotan viento y cañas? Se soban, se lamen, se restriegan y bailan y toda esa frotación es lo que no se me olvida (p.88,89) este da luces de lo que sucede al interior del Dr. del por qué de su oscuridad. Es inevitable pensar por un lado en El sobrino de Wittgenstein de Thomas Bernhard en torno al tema de la enfermedad: el enfermo que vuelve a casa no espera más que consideración, y no encuentra en fin de cuentas más que una brutal hipocresía (p.71). Y en El inmoralista de Gide cuando dice: Ninguno ha sabido enfermar?Me sentía extraño entre los demás, como quien vuelve de entre los muertos (p.102) ? Yo arrastraba un aburrimiento sin nombre (p150). El recuerdo es una invención desdichada (p.160) Son justamente los recuerdos los que tienen sembrado al Dr. Es muy curioso como Gide y Juan Cárdenas evocan diferentes clases de árboles que ayudan a construir una atmósfera particular, con los Almendros que contribuyen en la construcción de los estados de ánimo en los personajes. Otro evento misterioso tiene lugar en un hotel donde la nana pregunta? por alguien y le piden que se vaya, que la persona que busca no va a regresar (p.108) Y cuando entre el Dr. y el detective Me quedo perplejo mirándole el rostro?Que me resulta siniestro y hermoso (p.162).
Es inevitable experimentar unos parones, el ritmo sostenido se rompe, en el sentido de que la velocidad de lectura cambia a causa de algunas escenas que tienen un carácter desbordado que afecta las emociones del lector, tal es el caso en el capítulo Falla sección 5] (P.36,37) "Un día habló de la primera vez que le tocó descuartizar a un hombre? Primero un brazo, luego el otro y así, dejando la cabeza para el final" Aquí por la crudeza del relato. También, pero generando una emoción distinta, cuando finaliza el capítulo Falla y se abre al lector el relato corto en lenguaje popular muy tropical (P.61) "Después de tanto tiempo y que te escriba precisamente a vos ya no sé como tratarte porque a fuerza de tanto entrar y salir de vos ya no sé si eras mi perro mi esposa mi dueño no importa mi amor un vaso de Cocacola bien fría" En estas líneas no se aclara explícitamente el tipo de relación, pero si genera suspicacias, especulaciones. The Strata Diana Patricia Jaramillo pasaje una y otra vez para atar los cabos. Otra escena inquietante se relaciona con el sueño del empalamiento en el capítulo Temblor sección 7] (p.170) "Y lo empalábamos vivo. Le metíamos una guadua por el culo y se la sacábamos por la boca. Les dábamos a elegir: o aceptaban nuestras reglas o les pasaba lo mismo. También, en el mismo capítulo la sección 12] (p.188). El nivel de violencia en ese acto inhumano deja al lector sumido en el silencio. También, con respecto a la nana: "Era mi mamá? Tenía un fajo de billetes. Yo me asusté y le pregunté de dónde había sacado esos, le juro que yo había visto tanta plata junta en la vida" o cuando la Psiquiatra le dice al Dr. que tiene una amiga en la fiscalía que busca gente desaparecida 5](P102). Son escenas que generan un cruce de emociones que necesitan tiempo para ser gestionadas, además reflexionar sobre el entorno que habitamos y las cosas que suceden.
Respecto a la atmósfera en el segundo capítulo Sedimento, la lluvia es una condición casi permanente: Llueve (p.72). Tenemos diluvio? Todo el año (p.197) y es evidente en los mensajes que se escuchan de la radio informando sobre las catástrofes producidas al parecer por el fenómeno de la niña. La lluvia es insistente: parece que lleváramos meses así, con este clima infame (p.129). Pero también cambia con la temperatura en el episodio sexual con la muchacha de cara amargada: te gusta que te rompan, te gusta, puta, y ella que sí, que le gustaba que la rompieran (p.96); En el otro extremo las condiciones de miseria en que habitan: llegamos a un barrio junto a un manglar sucio, el agua llena de basura flotante y el olor a mierda, las casas sobre pilares de madera clavados en el barro, no hay luz eléctrica (p.112)?Se alumbran con luz de velas?Un afiche de un futbolista negro?Un chinchorro y una atarraya (p.113). Así como la relacionada con al hambre que pasan estas gentes: Comé despacito. Agua molida y viento raspado, lo que comen ahí afuera los que no tienen que comer (p.113). Sin embargo, hay una atmósfera que es imperturbable hasta el final y es la que carga consigo el Dr. el aburrimiento, el zumbido, la inconformidad, el desasosiego, la enfermedad, todo lo asociado con la ausencia de luz, de claridad en las ideas, en las acciones.
En el caso de la selva, la atmósfera es parecida a la obra La vorágine (p.35). Que además es uno de los referentes del autor desde dos perspectivas: él ha sido permeado por la escritura de José Eustasio Rivera, hecho evidente en la obra Los estratos, cuando la selva es nombrada y enaltecida junto con todos los misterios que entraña, respecto a la natura y sus habitantes, y las relaciones que se establecen entre sí. Por otro lado, en lo que atañe a la obra en estudio cuando el personaje, el tío del Dr. en su lecho de muerte en lugar de la Biblia usa el libro de la Vorágine para llenarlo de anotaciones específicas del calvario que llevaba por dentro, evidente en frases como: inclinaba la cabeza sobre el pecho para escuchar un tenaz gorgojo que le iba carcomiendo el corazón (p.40) Que constituyen alrededor suyo una atmósfera sanguinaria. También todo lo opuesto, líneas cargadas de humor que resultan del encuentro sexual entre el Dr. (narrador) y la muchacha con cara de amargada en el hotel que había sido de los narcos: La pieza que nos dieron tenía alfombra, ventiladores de aspas azules, un televisor viejo con recubrimiento de fórmica. La verdad es que era como para salir corriendo (P.95) ? Ella follaba como si fuera a morir al día siguiente (P.95) ? Me echaba todo su subdesarrollo en la cara (P.96).
La importancia de la cultura negra en la obra. En la primera escena es una mujer negra, la nana, el detonante de la historia, como una forma de reivindicar su labor. Aunque se han relacionado íntima y dolorosamente con la muerte desde tiempos ancestrales. Ellos sonríen y cantan al dolor, en las historias clásicas de negros hay un diablo juguetón dueño de los secretos del baile y del canto (p76) y desde las leyendas populares: el diablito de Churupití (p.23) La viuda, La tunda y La gualgura (P.74) que forman parte de su idiosincrasia. Se caracterizan por una sonrisa nítida como la del hijo mayor de la tía que en realidad es prima: sonríe con todos los dientes y se me acerca ? empezó de muy abajo y ha conseguido lo que deseaba gracias al esfuerzo y talento individual (p.41) de dónde vengo. (p.157). Es una imagen muy vívida esta. La superstición y la tradición oral del litoral, en el caso de la obra ofrece un remedio para curar: La mamá lo llevó a ver a un brujo que le puso un amuleto y le echó un rezo de protección para que no se lo volviera a llevar ningún espanto (P.75). La idea del Remedio es santo para encontrar a la gente que se pierde. El remedio es el remedio (p.177). En la visita que hace el detective, que es un indio, y es reverenciado como Doctor en la comunidad negra, Una bruja ?lo invita a tomar tinto y trata de echarle una maldición (p.185). Dice el detective, la enemistad es por la clientela.
El texto es habitado por las recetas culinarias propias de la Región Pacífica, en el capítulo Falla La receta de la chicha 5] (P.33) Agarro el maíz cocido, dice, lo muelo bien molido, le echo la panela y cáscaras de piña? En una olla de barro y esa olla se entierra varios días en el patio para que fermente. Luego, en el capítulo Temblor, La receta de los tamales de Piangua 1] (P.143) cuyos ingredientes son: Las hojas de plátano? La masa de maíz?El guiso de piangua?Leche de coco?Poleo, albahaca y el cilantro cimarrón. También incluye dentro de las parlamentos alimentos típicos también del litoral: las arepas (P.39); La aguapanela (P.106); El pescado frito y los mariscos; El encocado de jaiba, arroz endiablado, tamales de piangua (P.143); la cerveza (p.48,139); la guagua(p.146); arroz frito (p.157).
Entre otros recursos que usa el autor para enriquecer el proceso de escritura, se vale de la repetición consecutiva: si se me permite decirlo así. Si se me permite decirlo de algún modo (p.12); Siento terror. Terror estúpido (p.23); que todavía no tiene, que no tiene (p.53); Adiós, adiós a todo esto. Adiós a todos. Adiós (p.196). Y de la insistencia con frases sencillas en diferentes estadios de la obra como: van a lavarse las manos en la pila con el jabón azul de lavar la ropa (p.34); Tiene la piel?olorosa al jabón azul de lavar la ropa (p.38). También de la contracción de palabras en lo relatos de los negros: pordió, nojíbamo (p.131). En la forma de comunicación de los informantes usando los perros: YUCC JZGZB, HTZYCUBZGJ. Con el uso de imágenes contundentes: The Strata Diana Patricia Jaramillo paradas sobre largas estacas que se clavan en el lodo (p.109). Con descripciones que evocan algo un poco familiar pero que no se puede definir con certeza: en medio de la placita, junto a un árbol enorme y frondoso de hojas anchas, el tronco gruesísimo (p.84) Pareciera que se refiriera a una Ceiba pues en buena parte de las plazas de los pueblos de Colombia hay Ceibas. Y el protagonismo de los árboles cipreses (p.16). La inclusión de propaganda de productos que salen en la radio o en la televisión: CONSUMIR CAFÉ es proteger la economía nacional; Un vaso de Coca-Cola bien fría es un deleite al paladar (p.69). Prescindir del guión o rayuela de la narrativa que hacen más identificables a los personajes y sus acciones. En este caso, el lector ha de estar atento sobre el cambio de la voz y su papel en la obra.En el mismo sentido, introduce palabras que en su significado son muy parecidas y se asocian a la oscuridad así: sombra, oscurece, no hay luz, tinieblas (p12); miedo, terror (p.23), encierro (p.81) creando una atmósfera como desahuciada. Palabras en lenguaje popular: pailas (p.18); chimba, bacano (p.19); gonorreas (p.20); cabuya (p.43). Líneas de palabras que rompen la estructura gramatical: PrUeVEsUZuERteCoNe LANimAlIto. Sinco PeSos (p.62); acacias, almendros, guayacanes (p.20). Nombra La música disco, el estacato (111). Con la descripción de los lugares (el muelle), caminamos por una calle sucia y oscura con hoteles y restaurantes de mala muerte. Hay un billar, varias cantinas ? Mujeres negras y hombres negros y ropa de colores chillones (p.108). Es una imagen impresionante de la situación de esta población allí en el muelle. Igualmente, la descripción de eventos que determinan fenómenos como el clima: el Dr. visita a su tía que en realidad es prima En su casa siempre hay alguien en el antejardín tomando el fresco y viendo pasar gente desde una silla, a la sombra de un guamo? Y lo único que se escucha es el ventilador de la cocina (p.30) esta actividad es habitual en todos los pueblos de tierra caliente de Colombia, además, la guama es una planta propia de este clima. El pasaje de la tía que es prima es contundente en este sentido; se sientan en la calle a tomar el fresco, preparan chicha, cocinan en compañía de otras mujeres, el ruido de la nevera, la cercanía. El aire vaporizado y caliente (p.125).
Se desprende de cada pasaje una necesidad imperiosa de silencio, introspección y visitar la memoria individual y colectiva; nadie pasa imperturbable; esta capacidad que produce el autor es asombrosa; como sucede con la escena del hombre que se lanza del puente, al río crecido con olor a podredumbre (p.101), invaden la memoria todos los ríos conocidos con esta característica. Sentimiento que produce también, el contacto con la selva mediante la palabra escrita. Por alguna razón la selva nunca se apartó de mí, quizás nunca como aquel día, lejos de todo lo conocido, lo aparentemente seguro La selva lo envuelve todo con su ardor y sus voces (p.195)
| pretenden parecer ricos (p.103) buscando el | |
| apellido de un terrateniente o la cercanía a los | |
| tiempos de la colonia con alguna línea de | |
| consanguinidad, y que además mienten para | |
| Pero ella ya no escucha. Hace rato que se ha | alcanzar status (p.104). El narcotráfico, evidente |
| dado la vuelta (p.58). En otro momento, entra mi | en las construcciones; casi con toda seguridad el |
| mujer?Me voy dice. No le pregunto adónde | hotel es una tapadera para blanquear dinero |
| (p.70) y ella a su vez lapida sus intenciones: ella | negro. Una lavandería. El puerto está lleno de |
| dijo que yo estaba muy viejo para seguir | esta clase de negocios. Los narcos necesitan |
| estudiando (p.99) ¿Tu mujer no te para bolas y | legalizar toda la plata que se genera aquí con los |
| por eso me llamaste? (p.122) dice la psiquiatra; | embarques de cocaína (p.138). Los informantes o |
| mi mujer no me quiere, mi mujer no me | pajaritos: el pajarito resulta ser un mecánico |
| quiere?Hablaba con su muerto. No quería hijos | anciano, pálido y arrugado?El taller está en un |
| míos (p.128). La | barrio de calles sin pavimentar (p.168). |
| inducida: compusieron un adorno floral con las | |
| partes, metiendo brazos y piernas en el agujero | |
| que había dejado la cabeza en el tronco (p.37). La | |
| arraigada: porque ya estaban muertos antes de | |
| que los mataran, y eran muertos vivos que | |
| mantenían viva la llama de la muerte en vida | |
| desde antes de haber nacido (p.117). La histórica: | |
| nojotro no noj puén asé ná porque ya tamo | |
| mueto y a lo mueto no loj toca sino el diablo y | |
| noay patrón que valga oyé (p.131). La fabricada: | en un |
| mataron al pajarito del billar (p.169); por | puerto de la región del Pacífico en Colombia |
| decisión: es un muerto de los malos...Un muerto | quien está interesado en reconstruir dicho |
| que no quiere saber que está muerto (p.174. | recuerdo que aparece de manera insistente, lo |
| habita y lo direcciona: Y la cosa es que llevo un | |
| También sobre el insomnio: últimamente duermo | tiempo con un recuerdo que me viene a la |
| mal y poco (p.14). Son más de la doce y no puedo | cabeza. Un recuerdo del puerto (p.38); veo a mi |
| dormir (p.15); desde hace un par de semanas el | nana, vamos ella y yo (p.53) y siento, que la |
| insomnio me arrastra hasta aquí (p.16); apenas | nana me está llamando (p.166). Al parecer lo |
| he dormido dos horas?Siento los ojos como dos | agobia una terrible necesidad de redención de los |
| buñuelos fritos (p.21); no, le digo, llevo días con | pecados (p.55) propios y ajenos. Los temas |
| insomnio (p.38); mis ataques de insomnio | subsidiarios que se desprenden de este son: el |
| (p.175). Vivo como de insomnio permanente | |
| (p.137). El concepto del nuevo rico que construye | |
| la psiquiatra a partir de su ejercicio como | |
| restauradora; se trata de jóvenes lagartos que |
11-P.60); Relato del pueblo negro (P.61-P.63); Capítulo Sedimento (P.67-P.129); Relato del pueblo negro London Journal of Research in Humanities and Social Sciences 59 (P.131-P.132); Capítulo Temblor (P.135-P.200) personaje poroso. Esta obicuidad no le resta capacidad a las voces que va inoculando paulatinamente. Cuando menos piensa el lector se ha topado con más de diez voces. La particularidad es que no hay nombres propios: tal como me cuesta a mí pronunciarlo, mi nombre y todos los demás nombres. No puedo decir nombres. Algo no me deja. (p.127). Los personajes son identificables por su ocupación en la vida: El Dr. que al mismo tiempo es narrador, reconocible en la interacción que tiene con la recepcionista de la fábrica: Me soríe y dice perdón, doctor, qué pena molestarlo (p.23) y con la empleada de la casa: ¿se le ofrece algo Dr? (p.70). El Dr. es Un hombre después de los treinta y cinco ?Que se le pelan los cables (p.39), que estuvo internado dos veces (p.47), el heredero mediocre, el tipo que disfrutó de lo mejor desde el principio y jamás supo aprovechar las oportunidades (p.41), quien ve el mundo a través de fantasmas (p.51) y zombis (p.60,174). Está en la junta directiva (p.72) de la fábrica. Con problemas de voluntad: me dejo arrastrar a cualquier parte por cualquiera (p49); me dejo convencer de las vendedoras (p.81). Además, estaba muy enfermo (p.87) y estar solo era lo que más miedo me daba (p.88). No quería a nadie? estaba como sembrado (p.89). Con gusto por las drogas (p.90), la coca (p.93), también tomaba pastillas (p.93) que le mandaba la psiquiatra. Entre las voces, el vigilante (p.18), un hombre negro sencillo y directo, desparpajado, hasta ingenuo. Los seis hombres o socios (p.22), pertenecen a la junta directiva de la fábrica. La recepcionista (p.22) trabaja en la fábrica y pone al descubierto con su diálogo la ocupación del narrador. La psiquiatra (p.49), que en realidad es una coleccionista impulsiva de antigüedades? Que ella misma restaura (p.50). Es el tipo de persona que se maneja bien haciendo varias cosas a la vez (p.52). El detective (p.154) un indio macizo (p.159), médico yerbatero e informante acostumbrado al peligro (p.181). La nana (p.23) según la madre del Dr. una ladrona (p.54) pero también la mujer que él recuerda querer más que a su propia mamá, y protagonista del recuerdo que se intenta construir en la novela. La fiscal, una mujer negra en sus cuarenta (p.145). Por los lazos que los unen: La mujer (p.13) del Dr. quien no para en casa y está desconectada de la realidad de su marido. La tía que en realidad es prima (p.30), que es querendona y donde el Dr. puede descansar de sus oscuridades. El tío Un asesino chiflado (p.57) que boleó machete en la época de la violencia (p.58) que es incapaz de leer la Biblia porque le tiembla la mano. O por la descripción de sus rasgos, como la muchacha de cara amargada? (p.90) ausente, los ojos vaciados y enmarcados por un pelo azabache (p.90). El detonante en Los estratos es el recuerdo impreciso (p.17) que el Dr. asocia con la felicidad de la infancia: olor de aguas aceitosas, limo, residuos tóxicos, olor de mar apretado en una bahía sucia (p.11); soy un niño muy pequeño, de unos cinco o seis años (p.29) con su nana fracaso de su matrimonio. En este sentido su Mujer también tiene un particular interés en la infancia: Ella pregunta por la finca en la que pasó su infancia, se refiere a lugares apacibles y
| en el relato del pueblo negro es mencionado el | En cuanto a los lugares donde se desarrolla la | |
| Puerto de Buenaventura (p.201) y la ciudad de | historia principal y las subsidiarias son tan | |
| Cali (p.202). | variados como las voces: mar, bahía y ciudad | |
| (P.11); el pueblo (P.14); La casa modelo (P. 17); la | ||
| piscina (P19); la fábrica (P.21);el vertedero (P.21), | ||
| la plaza (P.29); el muelle (P.30,108); la Galería | ||
| (P.42); el bar (p.48); el río (P.50); el manicomio | ||
| (P.47,87); El Sanandresito (p.80); sala de | ||
| velaciones (p.83); la discoteca (p.89); el motel | ||
| (p.94); El galpón de chatarra (106); El parque de | ||
| atracciones River View Park (P.110); el sanatorio | ||
| (P.137); las casetas (p.142); la selva (170); la bahía | ||
| (p.175); plaza de mercado (p.182), entre otros. En | ||
| esta misma línea el espacio o los espacios | ||
| geográficos donde se desarrolla la trama de la | ||
| novela, en principio no son explícitos, respecto a | ||
| London Journal of Research in Humanities and Social Sciences | Pasa lecho de muerte (p.40) Ocultando su situación real, el miedo a morir y ser castigado por la Divina Providencia a causa de su maldad. Cómo finge quién es, se desdobla, pues en realidad, era un | los nombres propios, pero con el paso de las páginas se van mostrando, primero con el acento de algunos de sus personajes, en voz de la También ayuda el periódico viejo encontrado detrás del espejo de un tocador para restaurar: Correo del Cauca: Diario de la mañana. Fundado en 1903 por Ignasio Palau Cali, Colombia?1931 (P.56). Asimismo, el relato de los negros: Vivíamos tuavía de cortar caña pal ingenio (P.61) Los grandes ingenios azucareros quedan en esta zona del país. También cuando el Dr. está en la biblioteca, busco libros sobre las tradiciones orales del litoral (p.73), o cuando dice crucé la Cordillera en poco menos de dos horas (p.135) para llegar al Puerto es posible que se refiriera a la cordillera occidental. Además, en el |
| asesino chiflado? Con cara de buena persona | ||
| capítulo Sedimento: En sus paseos había jirones | ||
| (p.57). Sucede también con el Dr. y la muchacha, | ||
| de niebla?Venados, ríos helados que bajaban de | ||
| lo que él llama, la eclosión secreta de la | ||
| la cordillera, osos de anteojos (p.68) se refiere a | ||
| enfermedad (p.97), independientemente de dicha | ||
| un piso térmico frío, un lugar sin nombre en la | ||
| eclosión; de sacar respectivamente su instinto | ||
| Cordillera, distinto de donde se mueven la mayor | ||
| animal, las imágenes y los diálogos clarifican su | ||
| parte de los personajes. Aparte, es nombrado el | ||
| eje cafetero por cuanto la psiquiatra heredó una | ||
| finca cafetera allá (p.103). Y al finalizar la obra, | ||
| The Strata Diana Patricia Jaramillo | ||
| 62 Volume 23 | Issue 5 | Compilation 1.0 | © 2023 London Journals Press | |
también con los socios de la fábrica: los diablitos hablan y echan chistes y se ríen exhibiendo sus prótesis dentales. Son unos diablitos viejos y de mal gusto, pero no dejan de ser unos diablitos. Hay que tratarlos con cuidado(p.24). Un hombre negro del puerto o un indígena en la selva desde la obra no encaja en estas líneas. También, la manera en que los personajes enfrentan la vida y resuelven los conflictos, la actitud del Dr. frente a la noticia de la quiebra de la fábrica: pero yo me pongo a pensar en la piel, en la corteza terrestre, rocas ígneas, rocas metamórficas, capa basáltica, capa granítica, rocas sedimentarias, lecho oceánico (p.25) Incapaz de afrontar la realidad se contrae, escapa y entra en crisis existencial. Pasa con el tío de modo distinto: escondía las manos para que no se le notara el temblor (P.36) Mejor aún, es raro que el tío no hubiera leído la biblia en su lugar en el mundo. Él es un Dr. casado lleno de insatisfacción que vive en un buen sector de la ciudad, y ella una campesina que baila bien, con un pasado difícil. Y solo se trata de un rato huyendo de las reglas sociales. Psiquiatra: Vení (p.49); No tenés?y por eso hacés (p.54); ¿Te imaginás? (P.104); no te burlés, que sos un ignorante y no tenés idea (p.121) O cuando la muchacha con cara de amargada (p.90) dice: apretame, quebrame, rompás (p.96). Este acento pertenece a la región sur en el litoral Pacífico de Colombia (Valle del cauca cuya capital es Cali).
| tres pisos con las paredes descascaradas y | |
| verdosas por la humedad (P.16) También, | |
| Otra imagen muy contundente que es denuncia | cuando el Dr. se enfrenta a las propias |
| también: allá en la casita de madera El lamento | inconsistencias Entro a la pieza de la empleada |
| de una voz humana?Es una masa informe, | del servicio, cosa que nunca hago en nuestra |
| negra y llena de úlceras entre las cuales se | casa. Es una pieza enana, demasiado enana, |
| distinguen? Algunos dientes, la lengua | donde apenas hay sitio para la cama, un |
| amoratada (p.115). La agonía de la gente en los | armarito? Asfixiante incluso estando vacía |
| territorios; y las consecuencias nefastas de | (p.17). En la misma dirección, la experiencia del |
| pertenecer al nivel más inferior de la escala social: | vigilante en el conjunto residencial es más |
| uno bañándose en pissina de rico aunque sea | profunda todavía: se recuesta contra una reja y |
| mueto pobresita mi sobrina se quedó sin trabajo | mira hacia la piscina con aire soñador y pícaro. |
| porque nojotro teníamo mucho caló?Casi se la | Qué bonita el agua?Le juro que con este calor |
| comen viva (p.132). Además, la realidad del | me metería a bañarme. Me metería así |
| detective: los indios somos pobres y no tenemos | nomás?Una chimba de piscina, dice. Lástima |
| apenas nada?Andamos con lo justo?Una | que nosotros no podamos usarla. Imágenes estas |
| hamaca, un machete, unas botas, un calendario | últimas que dejan bien establecida la |
| viejo (p.160). Pasajes que son un misterio como cuando la nana | estratificación comodidades. Lo que atañe al vertedero Un cartel social, quiénes tienen anuncia que se trata de un vertedero temporal. El cartel lleva allí cinco años (P.21). También cuando la tía que es prima asegura que las gallinas tampoco son como antes ?porque el maíz es malo y como las gallinas son malas el sancocho tampoco sale bueno y que por eso las cosas estén todas tan mal (p.33) Otra forma de denuncia es expresada a través del arte: Una montaña de piedras. Cada piedra envuelta en un papel (p.43) son cartas escritas por los indígenas |
| está triste y su tristeza, tan poco habitual, | de una comunidad muy afectada por la violencia |
| encierra para mí un secreto profundo (p.29) | (p.44) Se refiere a las manifestaciones de los |
| Pero no dice el secreto, no de inmediato. En esta | pueblos indígenas al sur del país por el respeto de |
| misma línea: El enfermero describía el paisaje | su territorio y el cumplimiento de sus derechos |
| tan bien que despertaba en mí el deseo de | (p.121). Como forma de protesta arman |
| acompañarlo (p.67) ?Nunca lo hizo pero sufrí | cambuches y gente cocinando en fogatas |
| que el Dr aprovecha para cuando dejó de trabajar allí (p.68); Soñaba con | pequeñas, muchos niños?La alcaldía los mandó |
| desdoblar sus emociones. Y el traer a colación al el oso de anteojos. Nunca pude pasear por el | sacar (p.161) Asimismo, respecto a la catástrofe |
| diario liberal El Relator de 1931 (p.98); la bosque (p.87)? Me hubiera gustado | creada por el invierno: dicen que hay gente |
| imagen del lobo que no está hecho para el ?descubrir?Un arroyito de aguas frescas que | desaparecida?Pero no leen los nombres de la |
| arrepentimiento (p.98) y el afiche de un saben a sombra | gente desaparecida?En cambio repiten la lista |
| futbolista negro (p.113) que encarna la esperanza | de los pueblos?y declaraciones del ministro, del |
| de libertad del pueblo negro y que muy | gobernador (p.72). O cuando afirma que las |
| posiblemente sea Pelé. | alcantarillas se desbordan (p.72) común |
| La inserción de pequeñas denuncias que abarcan | denominador del sistema de alcantarillado en |
| grandes problemas institucionales y humanos, | Colombia. |
| distribuidas a lo largo de los capítulos conducen a | |
| reconocerlos en carencias y/o desperdicio, como | |
| cuando hace referencia a las ruinas de la antigua | |
| Normal de Varones? El edificio es enorme, de |
Y cuando el detective llega a uno de los caseríos y le dicen: llevo días con un dolor aquí, vea, como si me clavaran una puntilla caliente (p.184) Le dicen Doctor en la comunidad negra (p.184). La ausencia del estado es evidente también en temas como: acá nadie sabe de papeleos ni de notarías?yo me ofrecía a ayudarles para que cada vez que vinieran con la hostigadera y a amenazar con sacarnos de acá pudiéramos mostrar los papeles (p.188).
| parte de su tradición oral, cuando relaciona a | ||||
| Lucifer como el inventor del buen gusto?El que | ||||
| hace que los negros se quieran parecer a los | ||||
| blancos (p.78). Esta población ha tenido que | ||||
| asumir la vida desde otra óptica, no como es para | ||||
| la mayoría, sino desde los espacios que han | ||||
| venido ganando con el tiempo y que se reflejan en | ||||
| el arte, como en el bus que van la nana y el Dr. | ||||
| cuando era niño: están Adán y Eva comiéndose | ||||
| una papaya (p.109) en lugar de la manzana, | ||||
| acondicionan el arte a sus dinámicas sociales. El | ||||
| parque de diversiones (p.110) recoge las | ||||
| necesidades y anhelos de una comunidad que | ||||
| difícilmente puede salir de allí. Y es el espacio | ||||
| donde pueden ser héroes. De este modo, el Dr | ||||
| entiende que mediante la música esta gente | ||||
| habla de amor para no decir mierda, habla de | ||||
| amor para no decir hambre, habla de amor para | ||||
| no decir puta vida, mi casa se hunde, no tengo | ||||
| trabajo, no tengo en qué caerme muerto (p.155) y | ||||
| que pese a la dureza de la vida la gente: no se | ||||
| queja, ni pide lástima. Sólo necesita contarlo | ||||
| (p.187), además de tener como idea rectora: Uno | ||||
| tiene que ser agradecido y responder por la | ||||
| gente de uno (p.190). El plátano frito con café | ||||
| (p.199) no les ha cambiado el corazón. | ||||
| Aborda temas de la historia de Colombia que han | ||||
| marcado al país de diferentes maneras, El tío | ||||
| había militado en el Partido Conservador | ||||
| durante La Violencia?Yo creo que se hizo | ||||
| chulavita (p36) Entre los años 40 y 50 del siglo | ||||
| XX La Violencia Bipartidista, fue caldo de cultivo | ||||
| para la formación de las guerrillas y los grupos | ||||
| paramilitares. También todas las expresiones de | ||||
| violencia que han tocado a la comunidad negra | ||||
| durante y desde la abolición de la esclavitud en | ||||
| Haití, y lo que esto significó para la liberación de | ||||
| las nuevas provincias. Nombra, además, La | ||||
| guerra de los mil días (p.118), producto de los | ||||
| conflictos | entre | los | partidos | políticos |
| tradicionales de Colombia a finales del siglo XIX e | ||||
| inicios del S.XX. Asimismo, el paramilitarismo: | ||||
| en una calle vacía se me acercan dos tipos | ||||
| subidos en una moto?El parrillero? Se baja de | ||||
| la moto?No son policías. Mientras revisa mi | ||||
| documento?Qué hago a esa hora en la calle, | ||||
| dónde me hospedo, cuántos días llevo en el | ||||
| puerto, | ||||
| Repetición | de | palabras | específicas: | la |
| onomatopeya |